Autoras: Setsuko Thurlow y Yumi Kanazaki
Editor: Iwanami Shoten
Precio: 1,800 yenes (más impuestos)


“Hikari ni mukatte hatte ike -Kaku naki sekai wo oimotomete (Arrástrate hacia la Luz – Persiguiendo un mundo sin armas nucleares)”, es la autobiografía de Setsuko Thurlow, quien dio su discurso durante la ceremonia del Premio Nobel de la Paz, en diciembre de 2017, como representante de una de las hibakusha (sobrevivientes de la bomba atómica) al otorgamiento del premio a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), cuya valiente figura (¿?) sigue estando fresca en nuestra memoria. El libro fue compilado por la periodista Yumi Kanazaki.

El libro comienza con los recuerdos de su infancia, pero a medida que pasa su experiencia del bombardeo atómico, el contenido muestra gradualmente una vista panorámica de la campaña antinuclear mundial que involucra a los gobiernos y sectores privados.

Al estar basado en su propia experiencia y como una activista antinuclear que se ha reunido con personas sensatas de distintos gobiernos, quizás este es el primero libro que nos enseña el movimiento mundial desde una perspectiva global, con respecto a lo que ella misma llama “activismo” que no es sólo una teoría vacía en un papel. Logrando así, expresar su solidaridad y orar por los fallecidos, cargando con la responsabilidad como sobreviviente. ¡Este libro ofrece una fantástica oportunidad de aprendizaje para todos!

Después de mudarse a Canadá, Setsuko obtiene la maestría en trabajo social en la Universidad de Toronto y trabajó como trabajadora social en escuelas primarias, secundarias y a nivel preparatoria a través de juntas y comités de educación. Teniendo la misma formación académica, el corazón de la comentarista pronto se llena de un sentimiento de comprensión y empatía. Déjenme confesarles a ustedes lectores; tengo el presentimiento que será una reseña algo larga; por lo que les pido de favor me tengan mucha paciencia y continúen conmigo hasta el final.

Sólo como una nota al margen, cuando sucede algo en las escuelas en estos días, se tiende a preocuparse en el trauma en los niños con demasiada facilidad (lo llamo patologizarlo en exceso) y llaman a consejeros/terapeutas. En mi opinión, originalmente debe ser el trabajador social quien debería estar en las escuelas. Y esto es una de las experiencias que me gustaría que ella escribiera algún día. Así que, Señora Setsuko, no sería suficiente tener nueve vidas.

Volviendo a la reseña, tengo la experiencia de hecho en participar en algunas reuniones de las Naciones Unidas, como la Conferencia Mundial de la Mujer y en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, algunas veces como miembro de ONG (Organización No Gubernamental) y otras veces como corresponsal con el pase de prensa para cubrir las sesiones gubernamentales. Siendo honesta, por lo que he visto, los grupos de trabajo en dichas reuniones de gobiernos sólo juguetean detrás del escenario con las palabras y frases del documento final, para que éste sea adoptado en la sesión plenaria, y es por lo que Setsuko ha reclamado que esto provoca un documento sin fuerza. Las delegaciones y los líderes gubernamentales son, en cierto sentido, sólo figuras decorativas. En las Naciones Unidas las reuniones gubernamentales y las de ONG, se manejan por separado, pero quien tiene una mayor fuerza son las de ONG, es decir, nosotros los ciudadanos, y no los representantes gubernamentales. No es el grupo de personas que "prioriza las intenciones de los estados y de las autoridades del momento y pisotea los derechos humanos y la dignidad de la vida de las personas con facilidad" (página 13), sino las personas de ONG quienes son entusiastas llenos de amor por la humanidad. Porque pese a que un gobierno sensato y este comprometido con el desarme nuclear, una vez que el régimen cambie, a menudo las cosas regresan a nada.

Setsuko está muy consciente de estas circunstancias. Fue fascinante ver sacar su ira hacia Toshio Sano, embajador del Japón ante la Conferencia de Desarme, en la Tercera Conferencia sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares, quien dijo: “es demasiado pesimista la idea de que no se pueda rescatar si ocurre un desastre nuclear. Podríamos encontrar mejores maneras para asistir a las víctimas”. ¿Perdón? ¿Son estas las observaciones hechas por el embajador que representa la única nación en el mundo que ha sido bombardeada? Siendo japonesa, me sentí miserable. Por favor vean la fotografía de Setsuko acercándose al embajador (página 139). Sra. Setsuko, su cara enojada es hermosa. Después de todo, el gobierno japonés ha dicho que no ratificará el “Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares” debido a su relación con los aliados de Estados Unidos que prometen ser un paraguas nuclear.

El término "banalidad del mal" aparece en este libro, que es la frase acuñada por la filósofa Hannah Arendt para describir el juicio de Eichmann, operante de Nazi, en Israel. De hecho, no hay una filosofía detrás de los nazis que realizaron las masacres de (una parte de) seres humanos, ni del uso de las bombas A y H, que podría erradicar totalmente a los humanos con sólo varias detonaciones. Ambos no son más que banalidades del mal.

En julio, hice una visita a Toronto por unos asuntos y una amiga feminista local me invitó a visitar la casa de Setsuko para almorzar. En ese momento, nos tomamos de la mano y ofrecimos una oración de agradecimiento, pero al mismo tiempo seguramente en nuestros corazones llevaba implícito la oración para la paz mundial. Al día siguiente, cuando yo le llamé a Setsuko para agradecerle e informarle sobre mi viaje de regreso a casa, ella comentó: “¡por fin he terminado de corregir mi libro esta mañana temprano! ¡Qué sensación de libertad siento! He estado trabajando durante setenta años, y sabes, es necesario tener a veces un momento tan relajante como este”. ¡Absolutamente!

Actualmente, el mundo parece estar más involucrado en la competencia por la supremacía del Espacio. ¿La humanidad ahora quiere continuar las batallas hasta en el Espacio dejando la Tierra? Antes de eso, deberíamos primero esforzarnos en garantizar la paz aquí en nuestra Tierra para romper por completo con la “banalidad del mal”.

El título “Hikari ni mukatte hatte ike (Arrástrate hacia la Luz)” proviene de palabras de aliento que Setsuko recibió de un soldado, cuando ella estaba atrapada bajo los escombros del cuartel general del ejército colapsado por la bomba atómica y estaba luchando para salir de los restos; el soldado le gritaba: “¡No te rindas! (omitido) ¿Ves la luz? ¡Arrástrate hacia la Luz!”. Es absolutamente cierto que la tribulación de las actividades antinucleares (Luz) no se puede lograr si te quedas quieto y parado; debe seguir arrastrándose por el suelo. ¡Qué revelación tan fabulosamente evocadora!

¡Brava Setsuko y bravo por el libro!